06789-Portada-Anayo11 maneras de tomar el fresco en Asturias

El verano ya está aquí de pleno y el calor “apretando”…  Así que llegó el momento de resaltar una de las bondades de la época estival asturiana: el combinado perfecto de calor y fresco. En Asturias es tan fácil protegerse del calor y sus olas como ir del mar a la montaña o viceversa, todo son fronteras cercanas y amigables, no solo las físicas sino también las térmicas y las emocionales. Tanto es así, que más que de fronteras podríamos hablar de momentos felices al sol y a la sombra, al calor y al fresco. Y como estamos en tiempo de ello, te proponemos 11 maneras de tomar el fresco en Asturias, que seguro te vendrán estupendamente en estas fechas. Aquí tienes unas cuantas sugerencias prácticas para sacar el máximo provecho a un verano que de “todas todas” será inolvidable.

 


Quien a buen árbol se arrima, buena sombra “jacobea” le cobija…

En Asturias se cumple al cien por cien el antiguo refrán que dice que “quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija…”, y además con una bondad adicional, y es que, como se ve en la imagen, la sombra es Jacobea. Realmente todo un lujo, porque en pocas ocasiones podrás sentarte a disfrutar la sombra de un árbol, en pleno Camino de Santiago, y al pie de una iglesia prerrománica como San Salvador de Priesca, que acaba de entrar en la lista de bienes culturales que son Patrimonio Mundial de la Unesco.

El lugar es realmente idílico y apacible, ¡Y podrás sentirte como un peregrino en el siglo X…!

Iglesia Prerrománica de San Salvador de Priesca en Villaviciosa


Con las dulces caricias de la brisa marina

Uno de los alicientes del buen tiempo estival es caminar tranquilamente a la vera de la costa, contemplando el mar y las mareas, arrimándose a pedreros, y de vez en cuando, haciendo un alto en el camino para tomar buena nota de los detalles del paisaje, para orientarse, o sencillamente para disfrutar de un rato de agradable conversación, y siempre con las dulces caricias de la brisa marina del Cantábrico, cuya textura a sal y a yodo, a algas, a corrientes marinas tiene tanta entidad que no solo huele sino que alimenta en cuerpo y alma.

La verdad es que nos encontramos este banco en un costado de la Playa de la Isla, en Colunga, y por ganas pasábamos aquí el resto del día, arrullados por el viento y las olas. ¡Qué sensación de relax total!

Playa de la Isla en Colunga


Debajo l’horru…

¡Qué bien se está debajo l´horru! Y sobre todo si te lo digo con esta expresión tan asturiana y tan genuina. Aunque los hórreos fueron verdaderos graneros y alacenas para la supervivencia humana durante muchos siglos, hoy en día en algunos casos su uso ha evolucionado y quienes pueden disfrutar de un hórreo lo hacen de mil maneras… Lo cierto es que la parte baja de un hórreo o panera es un sitio ideal para contemplar el paisaje plácidamente y fuera de los rigores del sol.

Así que tendrás la alegría de un buen día, de un torrente de luz sobre el paisaje verde y virgen, y mientras tanto protegido bajo las maderas y piedras antiguas del hórreo de tus sueños… Sinceramente ¡pocos planes puede haber mejores!

Panera en Anayo (Piloña)


Navegando en otros mares

¿Sabías que en Asturias puedes navegar en otros mares, además del Cantábrico? No pongas esa carita de sorpresa, así es. El vapor de agua, sobre todo cuando la tierra acumula calor, se convierte en nubes, de manera tan rica y abundante, que forma un auténtico mar, con sus propias olas, y que es todo un espectáculo para los sentidos y para la contemplación del paisaje, al que transforma minuto a minuto.

Si te paras un ratito a observarlo, percibirás su movimiento, su cadencia, su evolución, verás cómo se hace más denso o como, lentamente, se va esfumando, como si la propia luz del sol lo derritiera. ¡Siéntate en un banco como éste del Monte Cayón, en Piloña y navega por el mar de nubes! ¡Te sentirás como un ser etéreo!

Vistas desde el Monte Cayón en Piloña


A la sombra del oso pardo

¿Habrá algo más relajante que una senda a la sombra, con el sol colándose por las “rendijas” de las hojas de los árboles? En la Senda del Oso, en los Valles del Trubia, puedes vivir esa sensación, porque la senda, que transcurre por lo que fue la vía de un antiguo ferrocarril minero, está flanqueada por abundante y verde vegetación. Así que el paseo, ya sea a pie, en bici, a caballo, en segway o en cualquier otro medio de locomoción sostenible y ecológico, con ese efecto sol y sombra se hace todavía más agradable y relajante… ¡Y todo en los territorios del oso pardo cantábrico!

Senda del Oso en Santo Adriano


Con el alivio de una cascada

Plena naturaleza. Una ruta, un paseo, y de repente se te abre el apetito, tienes sed y un poco de calor. El paisaje es amable y guapo, y poco a poco te va llegando, en medio de la frondosidad, el sonido del agua… ¿Un arroyo tal vez? Claro que sí, y cada vez es más intenso el sonido, hasta que de pronto ante tus cinco sentidos aparece una cascada. Es realmente un regalo providencial, y te aporta tanto frescor que no quieres irte. Esto puede ocurrirte, por ejemplo, en Oneta, en Villayón.

Cascada de Oneta en Villayón


En un plácido amanecer

Asturias es mágica en muchos momentos del día y de la noche, aunque sin duda uno de los que se lleva la palma es el amanecer. No solo porque puedes tomar el fresco con total naturalidad, sino porque la luz y los matices del cielo son divinos. Imagínate esta escena: la mar en calma, con una transparencia cristalina atravesada por los primeros rayos de la mañana, y tú al pie de un acantilado sintiendo toda la inmensidad del paisaje, contemplando las formas sorprendentes de una costa caliza horadada durante millones de años por un océano indómito que es el artista y verdadero autor del Castro de la Gaviotas al lado de la playa de la Huelga, en plena costa llanisca.

Castro de las Gaviotas en las proximidades de la playa de la Huelga en Llanes


Entre viñedos

Los viñedos astures son realmente heroicos, nacidos y criados en tierras montañosas, cuyas pendientes a veces son tan llamativas como la orografía del occidente asturiano, donde entre sol y calor medran con ahínco. Siempre hay en ello un momento y un lugar para el solaz, al abrigo del sol y con un monasterio, el de Corias en Cangas del Narcea, como telón de fondo, a modo de recordatorio de que las vides asturianas son muy antiguas y su cultivo comenzó en plena Edad Media…

¡Es como una escena de película!

Viñedos en Cangas del Narcea en las proximidades del Monasterio de Corias


Cuando emerge la luz del sol en la playa

La playa tiene muchos momentos, y cada uno tiene un encanto diferente. Pero ver amanecer en una playa asturiana es una experiencia que hay que tener al menos una vez en la vida… Si te lo estás pensando, espero que con este consejo te decidas ya, bien después de una buena trasnochada, o bien tras un madrugón vacacional, de esos que no cuestan trabajo.

Un paseo por la playa cuando emerge la primera luz de la mañana, incluso un baño, no solo es una sensación inolvidable, sino que es una práctica saludable… Aquí estamos en pleno paseo por la Playa de Serantes, en Tapia de Casariego, pero tienes cientos para elegir.

¿A qué esperas?

Playa de Serantes en Tapia de Casariego


Con un buen baño en el río

Estoy hablándote de costa y playa constantemente, pero ¡qué ríos tiene Asturias! ¡Y cuántos! En realidad estamos ante un auténtico paraíso hidrológico donde el agua es un bien abundante y apreciado… Y por supuesto, el elemento refrescante por excelencia. Así que una opción tan completa como la “talasoterapia” costera, es el baño fluvial. Es impresionante el olor a tierra y a vegetación al lado del río, y la textura del agua dulce con todos los limos de su lecho, con el planeta de flora y de fauna de su seno… Los ríos y sus cascadas son fuente de vida y de frescor.

Y esos ríos asturianos que bajan de las montañas, son como de cuento. ¡Tienes que probarlo sin falta! ¡Vas a repetir!

Niños bañándose en la Cascada del Cioyo


Cerca del cielo…

Asturias es tierra de altas cumbres, de bellas majadas, de montañas y cordilleras, de picos imposibles, impresionantes. Las cumbres de cumbres en esta parte del continente europeo se encuentran en los Picos de Europa, un lugar de ensueño, que es el sueño de miles cotidianamente. Estando en Picos, estarás más cerca del cielo y de las estrellas, el firmamento será tu techo cada noche, y el relieve de las cumbres será tu meta cada día. Y cada noche y cada día podrás tomar el fresco al aire libre y alucinar con la belleza eterna de las infinitas montañas de los Picos de Europa.

Picos de Europa en las proximidades del refugio de Urriellu

Fuente vía turismoasturias.es

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